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La mayoría de los lectores conocerá las cámaras frigoríficas que encontramos en multitud de establecimientos. Supermercados, fruterías, tiendas de alimentación, bazares… Algunas ofrecen solo refrescos, otras productos a bajas temperaturas, como lácteos, y un tercer tipo productos congelados.

Estas cámaras frigoríficas de puerta transparente están colocadas en las tiendas, y cualquier cliente puede ver el producto o refresco que cogerá antes de abrir la puerta. ¿Por qué no tenemos frigoríficos así en los hogares? Sería mucho más cómodo elegir qué sacar, hacer la lista de la compra, y ahorrar energía en el proceso.

“Por favor, elija el producto antes de abrir la puerta”

El de arriba es un letrero clásico que encontramos en las puertas de estos grandes arcones helados. Lógico, porque cada vez que abrimos la puerta parte del aire frío sale y entra aire caliente, obligando al motor del compresor de la cámara frigorífica a gastar energía en volver a enfriarlo.

Todos los frigoríficos, tanto industriales como domésticos, disponen de un compresor que activa la máquina de frío propiamente dicha. Al comprimir el líquido refrigerante, éste sube de temperatura; y el intercambiador con el exterior facilita la salida de calor. Una válvula de expansión realiza la operación inversa, refrigerando el fluido y “aportando frío” al interior (formalmente, dejando que el interior aporte calor al circuito refrigerante).

Si los clientes abrieran la puerta para elegir después el producto a sacar (¿quién no ha visto este comportamiento?), la tienda tendría un importante coste en electricidad porque aumentan la temperatura interior del frigorífico. Cuando esto ocurre, el sensor de temperatura percibe la variación y activa el circuito. También genera un impacto medioambiental completamente innecesario que podemos ahorrarnos.

Permitiendo que los clientes vean a través de la puerta, la tienda controla el gasto energético y minimiza el impacto de la refrigeración de los alimentos en el medioambiente. Dicho de otro modo, se activa menos veces el circuito mostrado arriba porque el calor no entra con tanta frecuencia al interior.

Pero, a pesar de ser bastante obvio y de demostrada utilidad (el mecanismo de cristal está en todos los supermercados y superficies), no lo usamos en los hogares. ¿Por qué en casa seguimos contando con frigoríficos opacos frente a los que pasamos un buen rato con la puerta abierta, decidiendo qué coger?

El frigorífico con puerta de cristal ya está en los hogares

Probablemente por tradición e inercia, del mismo modo que esperamos que la lavadora sea de carga horizontal en lugar de vertical o tendemos a “esconder” la caldera en un mueble a medida que la mimetiza. Los frigoríficos siempre han sido opacos… hasta ahora, que se tiene la tecnología necesaria para incluir una puerta de cristal que permite ahorrar energía.

La tecnología es un punto clave en este tipo de electrodomésticos. Electrodomésticos como el LG InstaView Door-in-DoorTM que vemos abajo, el primero que te permite ver lo que hay dentro:

Uno de los pilares de este electrodoméstico radica en cómo funciona el aislamiento térmico de su puerta exterior. ¿Cómo es posible que no pierda energía si tiene una “ventana”? Las puertas de los frigoríficos clásicos son un bloque cuyas pérdidas se encuentran en el perímetro. Y la del frigorífico LG InstaView Door-in-DoorTM.

La lógica parece decirnos que cuanta más superficie expuesta en forma de cristal, mayor será la pérdida de energía. Pero no siempre ocurre así. Del mismo modo que las ventanas de nuestras viviendas han ido mejorando con el tiempo para evitar fugas, este electrodoméstico tiene una transmitancia térmica extraordinariamente baja. Así, evita por completo la pérdida de aire frío, ahorrando energía y garantizando la máxima frescura y una óptima óptima conservación de los alimentos.

Este coeficiente, al que se le llama también coeficiente de transmisión o “U” [W/m2K], es el que indica cuánta energía (en vatios) pierde una superficie en función de sus metros cuadrados y la diferencia térmica entre ambos lados. Cuanto más bajo, mejor. También influyen otros factores, como la hermeticidad o “estanqueidad”.

Buena parte de la eficiencia energética de este electrodoméstico viene por parte de un avanzado compresor lineal llamado Inverter Linear Compressor que ahorra un 32% de energía frente a los compresores rotatorios convencionales. Junto a este dato podemos colocar otro, como la reducción de la pérdida de frío en un 41% que aporta Intertek.

La ventaja doméstica de ver el interior del frigorífico

Sumado al ahorro energético y a facturas eléctricas más livianas, se encuentra el plus de confort que aporta la puerta Door in Door(puerta en puerta, traducido literalmente). Como puede verse en la imagen de abajo, este electrodoméstico cuenta con tres ejes: dos verticales laterales que se abren de un modo convencional (divididas en cuatro hojas), y la puerta que da acceso al frontal de la puerta derecha.

Esta puerta nos permite acceder a los elementos más habituales como el agua o los refrescos, pero también a caprichos y postres que dejamos preparados para el final de la comida. Con la tecnología Door-in-Door podemos evitar 32 de las 66 veces que abrimos el electrodoméstico al día. Ahí es nada.

La mayoría del tiempo, el frigorífico tendrá la luz apagada. Para encenderla podemos, o bien abrir la puerta… o simplemente hacer Toc, Toc sobre la puerta de cristal. En ese momento se iluminará el cuerpo interior y seremos capaces de echar un vistazo sin perder energía.

Eso significará que, como en el supermercado, podremos elegir qué comida sacar antes de exponer el aire frío al calor de la cocina. Y también que podemos hacer buena parte de la lista de la compra sin necesidad de abrir la puerta, gracias al frigorífico LG InstaView Door-in-DoorTM.

Imágenes | ElasticComputeFarm

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