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¿Por qué un vaso de agua fresca resulta tan apetecible, especialmente cuando hace calor? Las gotas de condensación en el contorno del vaso son casi tan atractivas como las que caracterizan las jarras de cerveza helada, o como hincar el diente a una sandía fresca. Es ver una imagen como la de arriba y apetecernos echar un trago. Pero, ¿por qué el frío nos hace tan felices?

¿Tiene que ver con que baja la temperatura de nuestro cuerpo, o hay algo más? El frío de los alimentos y su frescor parecen tener más que ver con las sensaciones y el disfrute que con un cambio real de temperatura en el cuerpo. Pero para entregarnos a los pequeños placeres del verano nos hace falta un frigorífico eficiente que enfríe estos alimentos y bebidas, como los de LG.

Características:

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¿Por qué un refresco frío alivia el calor?

Podríamos caer en el error de pensar que las bebidas frías reducen nuestra temperatura corporal, y que por eso las perseguimos en verano. Echamos un largo trago de ese agua con limón que teníamos preparada con hielo, suspiramos “ahhhhhh” con la boca abierta y nos sentimos más livianos que antes.

Sin embargo, un rápido cálculo energético nos demuestra que para enfriar los 60, 80 o 100 kg de los que estamos hechos —y que están a unos 36ºC— necesitaríamos decenas de litros de agua helada, frutas frescas y verduras. O una ducha. Es más, si echamos un trago a una cerveza helada, esta se calentará pocos segundos después en nuestro estómago. Así que el frescor debe de venir por otro lado.

Lo que ocurre en realidad es que los receptores térmicos de nuestra boca sí detectan el frescor y lo asocian a una bajada de temperatura. No nos refrescamos, pero nuestra boca nos dice que sí, como se explica en este estudio científico. Especialmente cuando hace calor esa bebida con hielo se transforma rápidamente en una sensación refrescante. El placer del frío desplaza la importancia de la capacidad térmica.

Ocurre algo parecido a cuando sopla algo de aire y, aunque este siga caliente, nosotros notamos frescor. Lo importante con las bebidas es la sensación térmica que provoca el frío, más que el frío en sí. El placer de beberla y sentirnos refrescados. De ahí que una bebida helada resulte tan apetecible en verano, y que nos guste tenerla cerca, en el frigorífico. Por no hablar de la avalancha de endorfinas que nuestro cerebro experimenta en el momento en que calmamos una necesidad básica como es la sed. Esto, unido a la percepción del frío, hace que nos sintamos fantásticamente bien.

En verano el frigorífico no para

El verano es esa época del año en la que el frigorífico no deja de trabajar para producir hielo y bebida fresca, de ahí que prime tecnología ecoeficiente como la de LG, que nos permita tanto ahorrar en la economía doméstica como ser más sostenibles. Y en cuanto a refrigerio, tenemos de todo: desde saludables infusiones de frutas con hielo, a refrescos o cerveza.

Estos últimos no son especialmente saludables, y todos los estudios dejan claro que lo que más quita la sed e hidrata es el agua (sin gas). El gas, el azúcar o el alcohol son elementos que deshidratan al poco y, pasado un tiempo tras la ingesta, nos dan más sed. Pero eso no significa que no los disfrutemos.

Después de todo también bebemos agua fría cuando acabamos de aprender que es la sensación térmica en nuestra boca la que nos da fresquito en los días de calor. De ahí que los frigoríficos no paren y acudamos a ellos en procesión cada poco tiempo, abriendo y cerrando el electrodoméstico.

Para estos casos resulta recomendable contar con uno que refrigere en menos tiempo, como ocurre con la tecnología DoorCooling+, que enfría un 32% más rápido; y que disponga de un lugar específico donde colocar el refrigerio, como ocurre con el cajón Fresh Converter de LG, también llamado “especial cervezas” al conservar esta a su temperatura óptima: -2ºC.

Algunos frescos muy saludables

El uso de la palabra “refresco” casi siempre se asocia a bebida edulcorada en lata o botella de plástico, lo que no es ni saludable ni sostenible. Pero tenemos soluciones. Vamos a preparar refrigerios asequibles, buenos para nuestra salud y de muy bajo impacto ambiental.

Té fresco de limón. Exprimimos dos limones y apartamos el jugo. Hervimos su cáscara en un litro de agua 15 minutos, y vertemos el jugo. Removemos y dejamos en el frigorífico hasta que se enfríe. Agitamos antes de servir fresquito.

Gazpacho. Batimos dos tomates (se pueden escaldar antes para pelarlos) junto con un pepino pelado y troceado, un pimiento, un diente de ajo y pan remojado en agua. Trituramos y echamos algo de vinagre y aceite. Sal, la mínima. Y de nuevo al cajón Fresh Converter, a poder ser en un frasco de cristal.

Helados. Un imprescindible del verano quizá no tan saludable pero muy refrescante. Desde batir fruta y congelarla a trocearla sobre yogur y hacer lo propio, esta vez al cajón del congelador.

Agua saborizada. Es una receta facilísima que consiste, esencialmente, en cortar fruta y sumergirla en agua. Los tarros suelen venir muy bien y, además, la fruta se puede comer después y se conserva bien a bajas temperaturas.

Tampoco debemos dejar de lado que la fruta tiene un alto contenido en agua. Las fresas, el kiwi, la pera o la sandía son un complemento perfecto para refrescarnos en verano, y contar con tecnología que facilita su conservación, como la que encontramos en los frigoríficos de LG, nos ayudará a aprovecharlo. Esta marca tiene en su reto Smart Green, cuyo principal objetivo radica en crear tecnología ecoeficiente que, por un lado, resulte en un ahorro para los consumidores que sea patente en la factura mensual de la luz y, por otro, haga una gestión responsable de los recursos energéticos que contribuya a la disminución de las emisiones de CO2.

El placer del frío de bajo impacto ambiental

Hemos visto cómo el frío en verano da placer, aunque no por los motivos que solemos pensar. Es más, se sabe que las bebidas azucaradas nos dan más sed y, sin embargo, no somos capaces de resistirnos a echar un trago por disfrutar de la frescura y la sensación —quizá transitoria— de bienestar.

Si cada pocos minutos vamos a acudir al frigorífico y echar mano de algo frío, lo ideal es contar con uno que cuide del medio ambiente mientras enfría. La tecnología Inverter Linear Compressor de Combi LG, además de tener una etiqueta de eficiencia energética A+++ (-40%) y reducir hasta un 71% el consumo en la factura de luz asociada a este electrodoméstico, tiene 10 años de garantía.

Que un electrodoméstico reduzca su consumo y maximice su tiempo de vida implica que su impacto sobre el medio ambiente será mucho menos que uno que no lo haga. En primer lugar evitando la generación de energía y en segundo lugar alargando el tiempo en que el siguiente frigorífico será fabricado. Todos buscamos refresco en verano, pero mejor si este es sostenible y de bajo impacto ambiental.

Imágenes | LG