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Hay un motivo claro por el que las tiendas de fundas para móviles aparecen como champiñones en una mañana de otoño: la gente tiene auténtico miedo a romper su teléfono. Es un temor profundo y casi primario, introducido en nuestro ser a golpe de caídas, salpicaduras y cientos de euros en reparaciones. La letra, suele decirse, con sangre entra.

Sin embargo, hoy en día ya no es necesario proteger nuestro móvil con una mastodóntica carcasa que en el peor de los casos solo sirve para recoger polvo entre la funda y el teléfono. Los últimos avances en materia de construcción y diseño hacen posible la creación de móviles de consumo que casi parecen teléfonos de campaña militares, y de hecho, hasta llegan a superar las exigentes pruebas creadas para homologar los equipos utilizados por el ejército.

No solo se evita de esta forma la necesidad de usar una funda, sino que los propietarios de uno de estos dispositivos estarán doblemente satisfechos una vez comprobada su resistencia al recogerlo del suelo o (terror) la taza del inodoro. Tribulaciones diarias que son llevadas al extremo cuando además se aplica uno de los estándares posiblemente más estrictos como es el MIL-STD 810, al que LG somete a cada uno de sus smartphones de gama media y alta.

Necesidades militares requieren dispositivos militares

¿Pero qué es exactamente eso del MIL-STD? Hasta ahora solo algunas compañías se atrevían a certificar sus teléfonos con diversos grados de resistencia IP.

Pero recientemente hemos podido apreciar la irrupción de un nuevo baremo de resistencia cuyas siglas no resultan tan conocidas. MIL-STD, informalmente conocido como MIL-SPEC, es el estándar utilizado por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos en los equipos utilizados por sus soldados, y ha sido pensado para homologar un nivel de resistencia muy superior al habitual.

Aunque diseñado con la milicia en mente, el estándar MIL-STD es también de uso habitual en entornos industriales y técnicos donde se requiere el uso de equipos duros como una roca.

Dentro del estándar existen numerosos niveles, apartados y metodologías de prueba; desde aquellos puntos dedicados a certificar las tolerancias de las piezas.

Por ejemplo, para asegurarse de que un cargador entra correctamente en cualquier compatible hasta aquellos que regulan la resistencia a los cambios de temperatura. Terminales como los citados, las familias V30, G7 y Q7, han tenido que soportar el envite de este duro testing. Y superarlo.

Dicho de otra forma, si un equipo está certificado como MIL-STD puedes dar por hecho que brindará una enorme resistencia. Y puesto que el ejército es un tanto aficionado a eso de la uniformidad y la reglamentación, tienes además la seguridad de que la resistencia de los dispositivos marcados como tales no solo será elevada, sino también constante.

Niebla salina, caídas a más de un metro… cuando un teléfono se disfraza de Spiderman

Como decíamos, el estándar MIL-STD y sus infinitos apartados están destinados a garantizar la resistencia de unos dispositivos que han de ser entregados y utilizados por tierra, mar y aire. Esto implica la realización de una serie de pruebas estrictas y variadas bajo condiciones de laboratorio con las que se busca replicar el uso en escenarios reales extremos.

Los terminales de LG, como LG G7 o LG V30, han superado múltiples categorías del estándar MIL-STD 810G, convirtiéndose en el ejemplo perfecto de lo que es un teléfono de máxima resistencia y durabilidad.

Para cuantificar los resultados, los dispositivos se introducen en una cámara de presión y temperatura regulables. En el caso que nos ocupa, el teléfono fue testado durante un periodo de una hora en laboratorio. La guía para material de uso en tierra es estricta, y contempla la necesidad de homologar un funcionamiento óptimo en situaciones de gran altitud.

Esta prueba puede ser de sumo interés para los aficionados al barranquismo y otros deportes de aventura, como también es su enorme resistencia a los cambios de temperatura. El conocido como shock térmico. Esta también es una prestación cuantificable y homologable, pero sobre todo, de importancia vital si se considera que muchos dispositivos electrónicos funcionan de forma errática en climas extremos.

El estándar MIL-STD dedica varios apartados a este tipo de pruebas. Los LG V30G7 y Q7, por ejemplo, superan varios procedimientos que certifican el correcto funcionamiento a bajas y altas temperaturas, incluyendo cambios de temperatura bruscos y susceptibles de inducir averías por shock térmico.

La realización de estas pruebas se realiza en cámaras especiales con temperatura variable. Esto puede parecer algo baladí, pero lo cierto es que muchos dispositivos electrónicos dejan de funcionar correctamente cuando las temperaturas descienden por debajo del punto de congelación, mostrando por ejemplo graves problemas con la pantalla táctil.

Todos los teléfonos MIL-STD de LG han pasado pruebas a temperaturas de -31 ºC.

Otro aspecto potencialmente interesante para los amantes de los deportes de invierno es la resistencia de estos dispositivos a los cambios bruscos de temperatura. Con este factor las pruebas del estándar MIL-STID buscan replicar lo que sucede cuando (por ejemplo) vamos a una pista de esquí y sacamos el dispositivo de la guantera calefactada de un vehículo.

Asimismo, los teléfonos también están protegidos contra otros factores aún más inusuales si cabe. Antes mencionábamos el temor a perder el teléfono tras una desafortunada caída y cómo muchísima gente busca proteger sus dispositivos utilizando carcasas de grandes dimensiones. Este es otro aspecto regulado por la especificación MIL-STD 810G.

Los técnicos montan el dispositivo en un banco de pruebas donde se realizan varias 26 caídas desde 122 centímetros de altura y en distintos ángulos sobre una superficie de madera contrachapada sobre un firme de hormigón. Solo si resiste el golpe el dispositivo podrá ser homologado.

Para terminar este brevísimo repaso a las pruebas del estándar MIL-STD, podemos señalar que la batería de test incluye la resistencia a un elemento que genera auténtico pánico en cualquier dispositivo electrónico: la niebla salina.

Actualmente muchos teléfonos ofrecen resistencia a salpicaduras e incluso inmersiones fortuitas, pero solemos hablar de agua dulce y no salada. El motivo es que la sal tiene un potente efecto corrosivo sobre juntas de goma y metal, hasta el punto de que la mera exposición a un entorno con cierta concentración puede averiar un dispositivo de consumo.

Para constatar su resistencia, los LG V30, G7 y Q7 fueron sometidos a una niebla salina durante 48 horas, emergiendo de ella sin mostrar deterioro alguno en su funcionamiento. Así que no solo estamos hablando ya de simple resistencia al agua, sino de si podremos salir a la mar con él.

Grado de protección IP y otras medidas de seguridad

Todas estas prestaciones complementan a otros estándares más conocidos como el IP y que señala la resistencia al ingreso de agua y partículas. De forma más concreta, el nivel IP68 indica protección total contra la entrada de polvo en su interior y la capacidad para resistir inmersiones completas a 1,5 metros de profundidad durante un máximo de 30 minutos. O incluso una sesión de buceo en la lavadora.

A todo lo dicho se pueden sumar medidas de protección adicionales e invisibles, tal es el caso de las introducidas en la batería. Si antes señalábamos que el frío es uno de los peores enemigos de todo dispositivo móvil, reduciendo su autonomía y pudiendo afectar a la pantalla táctil, no lo son menos los cambios de temperatura.

Y si el teléfono en sí mismo ya ofrece una considerable resistencia homologada mediante estándares militares, su batería lleva su resistencia concreta a cotas aún más elevadas, soportando picos de 150 ºC (20 ºC más que el estándar internacional, fijado en 130 ºC) para evitar el riesgo de incendio o explosión.

El resultado de todo esto es un teléfono que no solo goza de las últimos avances en materia de fotografía y audio digital, sino que además es duro como pocos. Una auténtica cámara de acción disfrazada de smartphoney con todo lo necesario para satisfacer a los aficionados a los deportes extremos. Porque hay gente que pide a su móvil algo más que poder jugar a Clash of Clans.

Imágenes | LG

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