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Observemos bien la imagen de arriba, porque es importante. No por el peso que tiene la biodiversidad en nuestro entorno, o por el oxígeno respirable que crea toda esta materia viva, que también. Tampoco por su belleza. En el bosque de la imagen no se desperdicia un solo gramo de material –no hay residuos–: es el ejemplo perfecto de esa economía circular a la que buscamos acercarnos.

Cuando en un bosque muere un árbol, una miríada de animales y plantas le sacan partido. Finalmente pasa a abonar el suelo. El bosque tiene su propio ciclo de reducción, reutilización y reciclaje, ¿podemos copiar una economía circular parecida con los teléfonos móviles? Un objetivo en el que han puesto su mirada muchos de los fabricantes actuales.

Alguno, como LG, incluso se compromete a ir puerta por puerta recogiendo sus terminales LG G7 y LG V30 cuando se desechen. La idea tras el proyecto es seguir con su proyecto de ecoeficiencia Smart Green y fomentar el reciclado de tecnología, que de momento es muy bajo en nuestro país.

¿Cómo se orientan las marcas a la economía circular?

Hasta hace relativamente poco el proceso de fabricación de cualquier objeto seguía una línea recta. Es decir, se extraía el recurso del suelo, se procesaba, se usaba para fabricar el objeto y, una vez terminada la vida útil del mismo, se arrojaba a un vertedero. Resultaba evidente que la situación no podía continuar por ese camino, aunque se tardó décadas en cambiar la mentalidad.

Desde hace tiempo, el objetivo de marcas orientadas a la ecoeficiencia, como la surcoreana LG, es el de minimizar la fracción de residuos que acaban en un lugar así. Es decir, diseñar todo el sistema económico para que pocas materias primas caigan en el dominio “waste” (abajo). Para ello, se orientó la economía hacia la economía circular.

Dicho esto, la transformación de la industria no es sencilla, y todavía queda mucho por hacer. Esta requiere de un gran cambio de todo el ciclo de fabricación:

  • El diseño de los productos ha de hacerse con el objetivo de reaprovecharlo o reciclarlo al final de su vida útil. Además, se ha de diseñar usando materiales de bajo impacto ambiental que a su vez provienen en buena medida de objetos anteriores que ya han pasado a mejor vida. Si puede ser, locales.
  • El proceso de fabricado se ha replanteado de nuevo. El objetivo es evitar en la medida de lo posible el mal uso de la energía, el agua y otros recursos. Si se puede hacer con menos kWh y con menos agua, ese el camino a seguir. Para ello hace falta una importante inversión en tecnología.
  • Se fabrica para altas durabilidades. Se busca maximizar el “tiempo de consumo” de la línea de tiempo circular de arriba. Sin importar qué fracción de un terminal acabará como desperdicio, el objetivo es que ese final llegue lo más tarde posible. No es lo mismo tirar el 1% de 1 kg al año que hacerlo de 2 kg.

El gigante LG están invirtiendo mucho en tecnología con retos como Smart Green, con el que buscan atacar frontalmente todos estos factores que acabamos de nombrar, y alguno más, y que impactan negativamente en nuestro entorno. Así, trabajan para diseñar ecotecnología como la que vemos en sus smartphones. ¿Por qué?

¿Por qué necesitamos la economía circular?

Los teléfonos inteligentes apenas existían hace una década. Hoy son imprescindibles y su impacto sobre el medio ambiente empieza a despuntar sobre otros; y eso que en 2017 solo el 57% de la población poseía un smartphone. Aún así, la huella de carbono asociada a esos dispositivos roza el 14% de la huella de carbono mundial. ¿El motivo? Se fabrican muchos, y no siempre del mejor modo posible.

Para fabricar un smartphone hacen falta, de media, 12 litros de agua limpia y 44,4 kilogramos de recursos naturales según Maite Hellín, responsable de desarrollo de nuevos negocios de Back Market. Si combinamos estos datos, queda patente que necesitamos replantear la fabricación de terminales para adaptarla a la economía circular.

Esta tendencia de uso creciente de la tecnología no solo la vemos en los smartphones. Auriculares bluetooth, altavoces, pulseras de actividad o relojes son algunos ejemplos de dispositivos pequeños. Los electrodomésticos son otros más grandes. La población crece lentamente y el acceso total a la tecnología pronto será una realidad: necesitamos la economía circular. Necesitamos parecernos al bosque de arriba y eliminar los residuos de la fabricación.

¿Qué medidas se toman para hacer esto posible?

El reto Smart Green de LG, mencionado arriba, tiene metas muy concretas para la reducción de CO2, energía o agua. Para las marcas es clave, empezando por el diseño del dispositivo, el plantearse objetivos SMART: específicos, medibles, alcanzables, realistas y acotados en el tiempo. Es decir: ¿Cuándo CO2 vamos a ahorrar y cuándo? Para ello hay que replantearse cada componente, cada pequeña pieza.

Esta marca en concreto reducirá sus emisiones hasta 55.000 toneladas de CO2 en un año. Es lo que absorbe un bosque de unos 10.900 árboles. Además, el consumo eléctrico bajará hasta 3.300 millones de kWh/año. Esta cantidad es equivalente al 40% de los hogares españoles. Por último, en recursos, se ahorrarán hasta 29,7 millones de litros de agua. Son 12 piscinas olímpicas.

El párrafo de arriba se focaliza en el periodo de fabricación, donde normalmente se contabiliza el impacto. Sin embargo, fabricantes como LG tienen en cuenta toda la cadena de suministro: cuánto podrá reciclarse del teléfono dentro de unos años, dónde se fabrica, cuál es el porcentaje de reciclado actual, en qué lugar se ensambla o cuál será el punto de venta, entre otras preguntas.

Para adaptarnos a una economía circular hay que analizar un gran número de factores, como el hecho de diseñar con plásticos que puedan ser convertidos, en el siguiente ciclo, en las nuevas carcasas del futuro. O baterías que, una vez desmontadas y tratadas, se incorporen a la cadena de valor (en lugar de extraer nuevo litio del suelo).

¿Cómo será el futuro de la economía circular?

Las nuevas formas de fabricación están consiguiendo que los procesos sean cada vez más sostenibles. En el horizonte se encuentra la conocida tecnología de impresión 3D o, en términos industriales, la fabricación aditiva. Son pocas compañías las que han logrado hacer rentable este tipo de industria, pero marcas como Adidas ya fabrica así sus zapatillas en Alemania.

 

¿Por qué esto es importante para la economía circular? Porque en el futuro los usuarios compraremos los planos de nuestra ropa (por ejemplo) a la marca que la desarrolló, e iremos a una tienda local a imprimirla. Al final de su vida útil la devolveremos a su lugar de origen, donde serán “fundida” y podrá formar parte de otro objeto diferente. Quién sabe, quizá un teléfono móvil.

El metal de los smartphones actuales de LG viene de un gran abanico de antiguos objetos que tenían ese metal. Ordenadores, electrodomésticos, cableado, todo reciclado. Con los metales es más fácil por sus propiedades químicas, pero ahora es está trabajando mucho en polímeros para darles segundas, terceras, cuartas vidas, etc.

Quizá queden muchas décadas para algo como lo del vídeo de arriba, pero el objetivo final es que dispositivos como los teléfonos móviles sean reciclados y fabricados de la forma más local posible y con materiales que provengan de otros dispositivos ya viejos. Así también evitaremos el desplazar toneladas de materiales de un lugar a otro del globo. Aún hay mucho margen de mejora:

  • uso de más materiales reciclables;
  • nuevos materiales de menor impacto;
  • nuevos procesos de fabricación;
  • materiales más durables;
  • teléfonos, en general, con más vida útil.

Este punto en cuestión es importante no solo de cara al medio ambiente. También desde el punto de vista de la experiencia de usuario, beneficiado por partida doble de la economía circular. Cuando alguien compra un LG G7 espera que le dure mucho tiempo, y este punto es un factor en el que LG sigue invirtiendo en su reto Smart Green.

Imágenes | Gustav GullstrandiStock/petovargaiStock/YULusov Andrei

Características

LG Serie G, smartphones de gama alta que combinan velocidad, una resolución de imagen espectacular gracias a sus pantallas y un gran rendimiento
  • Pantalla infinita Fullvision de 6,1" M+ LED
  • Cámara Advanced Intelligent PRO con AI Cam
  • Sonido envolvente 3D con Boombox
  • Inteligencia Artificial Real con ThinQ
  • AI Voice y Reconocimiento de voz a distancia
  • Máxima resistencia y durabilidad

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