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Primero fueron los 75 Hz, que supusieron una bienvenida mejora con respecto a los 60 Hz de los monitores base. De ahí saltamos a los 120 y los 144 Hz, que básicamente marcaron un antes y un después a nivel de jugabilidad y calidad de imagen. Ahora, y como prueba indiscutible de que siempre es posible mejorar lo presente, los jugadores de PC tienen ante sí un nuevo hito: los primeros monitores a 240 Hz.

Esta tecnología, que ya forma parte de monitores gaming como el LG 27GK750F-B, despierta no pocas dudas acerca de sus beneficios y lo aprovechables que resultan. ¿De verdad se nota tanto el salto de los 120 a los 240 Hz? ¿Qué beneficios podemos obtener con estas pantallas? ¿Se trata de un avance con aplicaciones prácticas y tangibles?

Será mejor si vamos por partes, porque hay mucho de lo que hablar.

Características:

  • 1ms de velocidad de respuesta gracias a la tecnología Motion Blur Reduction
  • Juega más fluido con frecuencia de actualización de 240Hz
  • FreeSync para disfrutar toda la acción sin parpadeos
  • Estabilizador de Negros, que permite colores oscuros más diferenciados
  • Acción en tiempo real y sin retrasos gracias a Dynamic Action Sync

A mayor velocidad de refresco, más espacio para incrementar los FPS

Como hemos explicado en alguna otra ocasión, la velocidad o tasa de refresco es el número de veces que una pantalla se actualiza para mostrar una imagen. Esto quiere decir que un monitor a 60 Hz se actualiza 60 veces por segundo. Como tal, el máximo número de fotogramas por segundo (FPS) que puede mostrar es 60. Aunque nuestro juego se esté ejecutando internamente a 200 FPS o más, ese será su techo. Estará desaprovechando un total de 140 FPS. Que se dice pronto.

Abandonar definitivamente los 60 Hz sirvió para derrumbar un viejo mito con raíces en los juegos de videoconsola: que el ojo humano no puede apreciar más de 60 FPS. Nada más lejos de la realidad. Los propietarios de un monitor gaming pueden dar fe de que la suavidad proporcionada por una tasa de refresco más elevada no solo es plenamente perceptible, sino que mejora tremendamente la experiencia.

El LG 27GK750F-B, con sus 240 Hz, va un paso más allá. O varios. Al duplicar la tasa de refresco de los monitores para juegos convencionales, comúnmente a 120 Hz, permite poner en pantalla imágenes a un máximo de 240 FPS; la mayor velocidad posible usando una pantalla de consumo. No hay nada más rápido. La fluidez de la imagen no admite comparación. Pero tampoco su nitidez.

Una cuestión de claridad: motion resolution y percepción visual

Aumentar la velocidad de refresco no solo suaviza el movimiento de las imágenes al dar cabida a un mayor número de FPS: también mejora su nitidez. Esto se debe a la mejora de lo que se conoce como motion resolution, que es algo así como el interpolado que realiza nuestro cerebro para dar continuidad a dos fotogramas independientes.

Explicado de forma muy sencilla, cuando nuestros ojos recogen una serie de fotogramas, el cerebro los compone en una única imagen en movimiento. A mayor número de fotogramas, más información tiene el cerebro para crear una imagen más definida. Es uno de los factores por los que cuando hablamos velocidades de refresco y de calidad de imagen no solo nos referimos a su suavidad: gracias a los 240 Hz del LG 27GK750F-B, los juegos se ven simple y llanamente mejor.

Otro aspecto importante que puede afectar a la nitidez de una imagen es el tiempo de respuesta. Este valor representa el tiempo que precisa un píxel para cambiar de color, normalmente pasando de gris a gris (también conocido como G2G). Un monitor con un tiempo de respuesta muy elevado no puede cambiar los colores de sus píxeles con la rapidez exigida por el juego, por lo que los objetos en pantalla parecen ir dejando estelas emborronadas.

Este es un problema importante en monitores para juegos de bajo coste. La velocidad de refresco puede ser elevada, sí, pero el tiempo de respuesta es tan alto que la imagen no llega a definirse. El LG 27GK750F-B evita esta situación utilizando un panel muy rápido, puesto que su tiempo de respuesta de 1 ms con atenuación de motion blur es el más veloz posible.

A todo esto que hemos mencionado se suman otros avances como el refresco adaptativo FreeSync. Sincronizando la tasa de actualización (el refresco de la pantalla) con los FPS del juego, podemos obtener imágenes totalmente desprovistas de tearing y con una latencia de entrada muy reducida para lograr la mejor respuesta a nivel de control.

Rendimiento ultracompetitivo para los amantes de los eSports

Que los 240 Hz son una mejora importante a nivel técnico ha quedado bastante claro. La duda es… ¿de verdad se nota? La respuesta es sí. Se nota a nivel de calidad de imagen y también de jugabilidad. Multitud de estudios muestran que el ojo humano puede apreciar velocidades de refresco muy por encima de los valores posibles con la tecnología actual, por lo que cualquier mejora en este aspecto siempre será bienvenida.

Valorar el grado en el que esta diferencia es percibida por nuestros ojos ya es algo un poco más complicado, puesto que cada persona es distinta.

Una cosa está clara: los jugadores tienen una mayor agudeza visual que otras personas. Así lo señala Jordan DeLong, profesor universitario de psicología especializado en sistemas visuales. Según declaró a la revista PC Gamer, «si trabajas con jugadores, estás trabajando con una población muy rara que probablemente funciona a los niveles máximos [de percepción visual]».

Esto es así porque los jugadores han entrenado su vista para diferenciar múltiples objetos en movimiento, analizar diferencias sutiles en el contraste de una imagen y buscar detalles concretos en una escena. Dicho de otra forma, si juegas a los videojuegos podrás apreciar mejor que nadie las diferencias que brindan un refresco de 240 Hz. Y lo que es más importante: podrás explotarlos en tu favor.

En teoría, contar con un mayor número de FPS podría mejorar nuestra precisión en situaciones extremas, puesto que objetos diminutos y en movimiento se muestran más estables y definidos en la pantalla. Esto no quiere decir que vayamos a mejorar nuestro recuento de frags, porque la velocidad con la que funciona nuestra vista es muy superior a nuestro tiempo de reacción, pero en algunos casos y a nivel profesional podría resultar un minúsculo beneficio añadido. Que no es poca cosa en el mundo de la competición.

Así las cosas, los 240 Hz del LG 27GK750F-B no solo brindan beneficios tangibles e intangibles, sino que marcan el nuevo estándar. E igual que los desarrolladores de PC ya no piensan en los 60 FPS como meta, todo hace pensar que el nuevo desafío será proporcionar tasas superiores a los 144 FPS de forma sostenida. Disfrutarlos y poder sacar partido a estas tasas tan elevadas solo será posible con el hardware adecuado.

Imágenes | LG